martes, 29 de mayo de 2007

Sobre el feminismo.


Querida amiga:

Hace poco que nos vimos, pero desde aquel día en el que tantas cosas nos dijimos no deja de rondarme por la cabeza una preocupación. Sé que no fue aquel nuestro mejor día, aunque nos sirvió para conocernos un poco más y sólo por eso mereció la pena pasar juntos aquella tarde. Mi concepto de tí mejoró tras nuestra conversación.

Pero cuando llegó la hora de dormir me asaltó un recuerdo. En plena discusión recibí un golpe bajo cuando me llamaste “machista” para insultarme. No me pareció nada bien, no sólo por mí, sino por el hecho de que utilices un rasgo del carácter de una persona para insultarla o menospreciarla. Es lo mismo que si tienes un amigo negrito y un día te enfadas con él y le llamas “negro”, sin necesidad de añadir nada más que un tono despectivo. Igualmente podrías insultar a un amigo homosexual, o vasco, o gordo, o zurdo, etc. mencionando despectivamente su condición.

No me gusta esa actitud en nadie, tampoco te lo tomes como algo personal.

Cuídate y hasta pronto.



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